25 de marzo de 2020

Alida R. Labarca. Maracaibo, estado Zulia Venezuela
En los centros urbanos, el estudio de las características esenciales permite la comprensión de situaciones abordadas para la definición de acciones que promuevan un estilo de desarrollo acorde a las tendencias mundiales de sustentabilidad.

El desarrollo como concepto, surgió en la década de la pos-guerra como una forma de interpretar las transformaciones mundiales de la época. Basado en parámetros puramente cuantitativos, este desarrollo fue entendido como una transformación económica que solo tomaba en consideración el Producto Interno Bruto (PIB).

Sin embargo, puede decirse que en los últimos cincuenta años, el informe elaborado por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas (1987), propuso en el mismo que el término iniciado en Estocolmo (1972) y consolidado veinte años más tarde en Rio de Janeiro, no debe aplicarse solamente en su concepto económico y de bienestar social, sino que debería cubrir una definición más amplia que considerara el desarrollo como un fenómeno global, integrado y endógeno; ya que la búsqueda del desarrollo requiere que cada nación modifique sus políticas internas e internacionales, con el propósito de lograr cubrir las necesidades básicas de todos. Lo cual ha conducido a una evolución del concepto hasta lo que hoy se conoce como Desarrollo Sustentable.

Bajo estos parámetros, el Capítulo 28 de la Agenda 21, titulado Iniciativas de las Autoridades Locales en apoyo a la Agenda 21; considera a la ciudad como la unidad más pequeña en la que los problemas pueden ser resueltos de manera integrada, pues la ciudad tiene organizaciones de desarrollo de políticas, cercanas a la comunidad, que es, en primera instancia, quien debe comprender las consecuencias de las diferentes opciones de desarrollo por las que cada día opta y que es, igualmente, la que tiene la capacidad de “pensar globalmente y actuar localmente” (Beck, citado por Cruz y Bodnar, 2008).

Según Chacón y Silva (2004), la ciudad, producto histórico de seculares procesos originados por los humanos se constituye en un espacio de producción de contaminación, transformación de la energía, concentración de artificialidad y parafraseando a Scandura (1995), la ciudad es el lugar donde la vida se ha convertido cada vez más en lugares insostenibles y que “para afrontar el problema de la sostenibilidad se requiere primeramente definir la noción de desarrollo sostenible y posteriormente encontrar los instrumentos (técnicos e indicadores) para hacerlo concretamente operativo”. (p. 76)

Es decir, no es suficiente entender que el sistema urbano tiene problemas, se hace indispensable tener elementos que permitan estudiarlos, establecidos con criterios aceptados por los ciudadanos, organismos gubernamentales locales, regionales, nacionales, internacionales y los encargados de realizar los estudios. En este sentido son numerosas las propuestas de instrumentos que se han producido en los últimos años, Rueda (1999) realiza un compendio de varios modelos que a la fecha se mantienen vigentes, y explica que:

Un indicador urbano es una variable o estimación urbana que provee una información agregada, sintética, respecto a un fenómeno más allá de su capacidad de representación propia. Es decir, se le dota exógenamente de un significado añadido. Un indicador urbano es pues una variable que ha sido socialmente dotada de un significado añadido al derivado de su propia configuración científica, con el fin de reflejar de forma sintética una preocupación social con respecto al medio ambiente e insertarla coherentemente en el proceso de toma de decisiones. Ya la definición de indicador urbano explicita el carácter social del mismo y del sistema estadístico que implica. (p. 11)

Asimismo, Quiroga (2009), establece que los indicadores de desarrollo sostenible intentan mostrar las dinámicas económicas, sociales y ambientales y sus interrelaciones, pero a su juicio hasta la fecha de su publicación momento la producción efectiva de indicadores de desarrollo sostenible en la región, ha consistido en construir conjuntos de ellos que incorporan los principales indicadores provenientes de la economía, lo social y lo ambiental, sin integrar ni capturar adecuadamente sus interrelaciones. Para este autor los indicadores de sostenibilidad deben corresponderse a un estadio superior que pueden ser ilustrados como un conjunto de intersección entre los indicadores económicos, sociales y ambientales.

Para su construcción indica el precitado autor que, “es imprescindible fundir o integrar al menos dos de estos componentes dentro de cada uno de los indicadores resultantes de sostenibilidad, con lo que se obtiene un conjunto o Sistema de Indicadores de Sostenibilidad que son integradores, y transversales y que capturan las interrelaciones entre lo económico, lo social y lo ambiental en las escalas y desgloses posibles. (p.24).

En tal sentido, y haciendo alusión al concepto y fundamentos del desarrollo sustentable, un espacio público se considerará sustentable siempre y cuando suponga, tanto en su diseño, construcción y uso, prácticas o procesos responsables, haciéndose cargo en el presente de las consecuencias futuras. Si no se quiere retroceder en el posicionamiento del espacio público como estructurador de la ciudad, y reconocerlo como elemento dinamizador, es importante evitar la conformación privada del espacio, siendo este el antimodelo del espacio público de las ciudades del siglo XXI.

Para tal efecto, debemos entender el desarrollo como una transformación multidimensional, en la que no se priorice solamente ‘lo económico’, ‘lo social’, ‘lo institucional’ o ‘lo ambiental’ a costo de los demás. La sustentabilidad exige que se tomen múltiples variables a la vez para entender como interaccionan. En virtud de esto, si se desea conocer el nivel de sustentabilidad de una ciudad o centro urbano se deberá realizar, además del diagnóstico perceptivo, el respectivo diagnóstico técnico. El Diagnóstico Técnico (DT), debe comprender la estructura espacial de la ciudad, tomando en consideración el medio físico natural, el medio físico construido y el medio económico; los espacios públicos y privados su entrelazamiento y el equipamiento sociocultural del perímetro diagnosticado.