12 de julio de 2019

Elida María Romero A..
La Cultura Científica se incrementa desde las aulas de las instituciones educativas, cuando a través de diversas estrategias los docentes incluimos en los objetivos de nuestras planificaciones, diversidad de actividades que promueven el interés de nuestros alumnos. Gracias a todo ello, algunos docentes de Iberoamérica, tenemos la oportunidad de participar interactuar y compartir variados recursos didácticos. 

Algunas Instituciones Nacionales e Internacionales aúnan esfuerzos para lograr que la Ciencia y la Cultura Científica se democraticen. Mediante diversidad de estrategias está ampliando el espacio iberoamericano del conocimiento y promoviendo la alfabetización y vocación científicas para que cada vez más jóvenes se involucren con la ciencia y la tecnología.

Congreso Digital

En el Colegio Diez de Agosto, un día más de clases….de forma optimista y con el objetivo muy claro me dirijo a mis aulas, ahí están mis estudiantes que ansiosas esperan la inclusión de un nuevo material para la cultura científica … entonces propuestas como “Comer Mal es peor que fumar”, “El alcohol en un mundo occidental”, “Una plegaria por todos los bosques” “El agua, más que una interesante estructura molecular” “Los nanoriesgos, nos son tan diminutos” “La Química se plantea su futuro” …en fin, son estas las estrategias para un gran aprendizaje, búsqueda de información y diálogo con otros docentes. Tanta diversidad de recursos ha sido la fuente inspiradora para la presentación de un exitosa “Casa Abierta 2010” que dejó gran motivación, muchos conocimientos y curiosidad instalada en alumnas protagonistas y visitantes.

Como docente, con el gran honor de pertenecer a la Comunidad de Educadores para la Cultura Científica, puedo afirmar que se forma en Cultura Científica a nuestros niños y jóvenes, desde las aulas; cuando los docentes incluimos objetivos que contienen estrategias de lectura, de investigación, casos simulados, propuestas sobre usos didácticos del periódico, clases de laboratorio, exposiciones, ferias de Ciencias, talleres científicos, museos interactivos, foros especialistas, conferencias… Sin embargo, aunque éstos son importantísimos no bastan, son imprescindibles políticas educativas e institucionales que hacen énfasis en el desarrollo de la Cultura Científica en la ciudadanía, la misma que trasciende a la escuela y viceversa. Existen muchos factores que influyen en la Cultura Científica en la Escuela: el rol de la cultura científica de padres, madres y docentes, de los medios de comunicación, el enfoque de la ciencia expresado en el currículo, los cambios de paradigmas de las personas… Los docentes sabemos que nuestro rol es trascendental en la formación de la cultura científica y vocaciones científicas; por ello una práctica reflexiva y orientada al docente investigador es la generadora del cambio. Aquí la necesidad de políticas que incluyan y comprometan a todos los docentes de manera masiva en esta labor, para que la tarea rinda los resultados esperados en un corto plazo.

Al conmemorarse el Día Mundial, de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo , es primordial resaltar la importancia de la Ciencia y su rol en la “Cultura Científica”. Dada la relevancia de la Ciencia en nuestros días y la importancia de la democratización de su uso en la sociedad; es necesario que se refuercen políticas inherentes desde los primeros años de educación y que las instituciones educativas se empoderen en ellas. De esta manera los resultados se harán ver tanto en el ámbito del incremento de la Cultura Científica; así como en el de las vocaciones científicas. 

Este tratamiento, el de la UNESCO, el enfoque de varios exponentes de los conceptos de Ciencia, Tecnología y Sociedad son pilares fundamentales para crear mayor conciencia en el público sobre la importancia de la ciencia y la necesidad de cubrir la brecha existente entre ciencia y sociedad.


Conferencia Mundial sobre la ciencia (1999) de Budapest, bajo el auspicio de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Consejo Internacional de Uniones Científicas (CIUC), se celebra a partir del 2001,