21 de noviembre de 2020

El asesinato de Samuel Paty a manos de un integrista nos muestra que algunos conflictos no pueden ya ser abordados intramuros por unos maestros que no tienen instrumentos para atajar su amplificación en las redes sociales. Rafael Jorba, ex corresponsal en París y ensayista, analiza las lecciones que nos deja el crimen de odio.

Los hechos: Samuel Paty, un profesor de historia y geografía, fue decapitado el viernes, 16 de octubre, cerca de su instituto en Conflans-Sainte-Honorine, una pequeña ciudad de la banlieue parisina de perfil provincial. El profesor estaba en la diana de las críticas en las redes sociales desde el 5 de octubre cuando en una clase de educación cívica mostró dos caricaturas de Mahoma para debatir con sus alumnos de 4ème -el equivalente francés al 2º de la ESO (13-14 años)- sobre la libertad de expresión y el caso del semanario satírico Charlie Hebdo.

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