11 de junio de 2021

Óscar Macías, Silvio Quiñónez y Joel Yucra (editores)

 En abril de 2016 poníamos en marcha una red de docentes. Han pasado algo más de 5 años y nos llenamos de orgullo diciendo que ya son más de 44.600 los docentes que la integran. Sin duda, uno de los espacios que más docentes reúnen del mundo. Desde entonces han sido varias las iniciativas que hemos puesto en marcha. Cursos, talleres, conferencias, … y congresos.

En diciembre de 2018 tuvimos el primero en Algeciras. Entonces contamos con el decidido apoyo de la sede de Algeciras de la Universidad de Cádiz y del propio ayuntamiento de Algeciras, todo ellos implicados gracias a la fuerza de Ana Villaescusa. Nos juntamos cerca de 550 docentes, la mitad de ellos de América Latina, en una ciudad de Andalucía. Al mismo tiempo un número similar de docentes de todos los países compartían y debatían a distancia en el formato virtual del mismo Congreso.

Aquella experiencia nos llenó de alegría. Pero nadie nos esperábamos lo que se nos venía en el año 2020, fecha en la cual queríamos realizar el II Congreso en el continente americano. En febrero de 2020 estábamos cerrando la realización de esa segunda edición en Puebla (México) cuando empezaban las noticias de una pandemia que iba a marcar todo un reto para la educación en el mundo. Así pasó en marzo de 2020 la educación dejaba las aulas y pasaba a las pantallas, en el mejor de los casos, a los celulares, en el caso intermedio, o directamente se cerraba, en el peor de los escenarios. Millones de niños y niñas se separaban físicamente de su profesorado, las aulas se quedaban desiertas y los aprendizajes se interrumpían.

Todo un reto al que millones de docentes respondieron con sus dudas tecnológicas, con sus propios retos familiares, con todo un mundo que vivía con muchas dudas y pocas certezas lo que tenían que enfrentar. En ese momento tomamos la decisión de que había que seguir con la idea de realizar el II Congreso Iberoamericano de Docentes aunque fuera en formato virtual. Tuvimos el respaldo de la Universidad Politécnica de Madrid y nos lanzamos a esta nueva aventura.

Casi todos los Congresos tienen como parte de su programa a destacados docentes innovadores que son muy conocidos. Pero nosotros teníamos la suerte de conocer a otros docentes, no muy conocidos, pero con enormes ganas de superar los desafíos que la pandemia significaba. Aunque las administraciones hicieron sus esfuerzos, para todos era una verdad evidente que la labor de los docentes era clave en que los aprendizajes siguieran, que nuestros estudiantes tuvieran la oportunidad de seguir sus aprendizajes acompañados por sus familias, desde sus casas.

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