11 de junio de 2021

Biól. Prof. Marcela Alejandra Quinteros - https://orcid.org/0000-0002-0139-7455
Deán Funes. Córdoba. Argentina.
Comunidad de Educadores de la Red Iberoamericana de Docentes.
Si la escuela enseña a ser, a hacer, y convivir; deberemos primero enseñar a que todos pueden tener esa posibilidad. Cuando prima la sensación de pérdida cuesta proyectar hacia lo que uno puede lograr. 

El 2020 desafió la experiencia y capacidad docente. Se puso en juego la inventiva y los mejores esfuerzos de parte de la escuela y de las familias.

En 2021 volvimos a las escuelas. Parecía que, en parte, lo peor ya había pasado. Aunque con diferencias en la distribución y horarios, volvíamos a nuestros espacios conocidos, volvíamos a las aulas. Se hacía manifiesta el ansia común del reencuentro.

Pero cuando volvimos sentimos que algunas cosas esenciales habían cambiado. Muchos de nuestros alumnos no estaban. Algunos quedaron en el camino, lo que provocó gran desazón al engrosar las estadísticas de deserción escolar; y otros estaban, pero en el mismo curso que el año anterior…

Esto generó una sensación de pérdida desde el inicio; aunque debimos sobreponernos y seguir. Proyectar para acortar la brecha.

Otro aspecto que nos llamó la atención fue que nuestros estudiantes no parecían los mismos… ¿A qué me refiero con esto? A lo actitudinal. Parecían personitas tristes, apagadas, con poca capacidad de respuesta, como si literalmente hubieran robado su alegría. Esta percepción se evidenció de modo extensivo en toda la provincia de Córdoba, según supimos por colegas; y, quizá, en todo el país.

En Argentina se dio la particularidad de que no tuvimos clase presencial en casi todo el año. Ni siquiera habíamos llegado a conocer a nuestros estudiantes. Nos comunicamos, pero no se creó el vínculo con los alumnos. No se creó esa comunidad dialógica que potencia el crecimiento personal.

Es habitual que la tarea del año comience con diagnóstico de conocimientos previos, aspectos personales, de recursos, etc. Más, este año fue distinto. Los estudiantes parecían no responder a estímulo alguno. Se apreciaban desdibujados nuestros roles, y el de ellos.

Siempre nos cuestionamos cómo entusiasmar a los chicos y chicas con los aprendizajes que deben ser apropiados, pero ahora sentimos que hacía falta más. Creo que debimos dimensionar en toda su extensión, el significado de la palabra re vincular. Teníamos que invitar “a la vida”. Que los adolescentes recuperaran los impulsos y energía propios de su edad.

Las consecuencias de la pandemia se ven y se verán en un plazo de tiempo no cuantificable… Y estos efectos son difíciles de medir, porque aún no son todos emergentes.

No podemos quedarnos en la frustración. Desde nuestra institución decidimos aunar esfuerzos con planificación conjunta. Diseñar propuestas de fuerte regionalización y vinculación con la realidad, de modo que pudieran incentivar y entusiasmar a los estudiantes.

En el diseño se tiene en cuenta la resolución de situaciones problemáticas, para propiciar el abordaje multidisciplinar o de materias afines. Con esto se busca que todos puedan participar, que haya actividades diversas para que los estudiantes realicen según sus capacidades y se potencien otras.

Los proyectos de aprendizajes integrados (PAI), se tomaron como orientadores para impulsar y planificar la tarea para el presente año. Un proyecto permite asumir roles, compromisos, distribución de tareas, actividades colaborativas. Necesitamos que nuestros estudiantes recuperen la confianza en sus propias capacidades, que crean en su potencialidad.

Tuvimos en especial consideración los qué y el cómo, para trabajar este año. Con respecto a los aprendizajes se consideraron los que son prioritarios para cada disciplina, según la edad y trayectoria de los estudiantes; y lo prescripto por el diseño curricular provincial. Y a partir de esta selección previa se seleccionaron y secuenciaron los contenidos necesarios para diseñar los PAI. Estos dispositivos transversales buscan lograr un mayor involucramiento; trabajar con otros/as para “hacer algo”.

Los PAI pueden ser de producto, de resolución de problemas, de elaboración de propuestas, o de investigación.

En los proyectos de producto se buscaque los estudiantes diseñen, elaboren, construyan un producto concreto como producción final.

Los proyectos de resolución de problemas pretenden que los chicos y chicas resuelvan un problema intelectual desafiante y puedan proponer una solución.

Hay proyectos de elaboración de propuestas, en los cuales los/as estudiantes deben mejorar una situación concreta o realizar una acción de intervención en el entorno.

Para los cursos superiores se plantean proyectos de investigación, que son aquellos proyectos que se centran en conocer en profundidad y comprender un tema relevante.

Nuestra expectativa es que si trabajamos de modo integral, podemos recuperar el entusiasmo de nuestros alumnos/as; y, también de los propios docentes. Nunca pasamos tanto tiempo sin una vinculación directa. La distancia no facilitó nuestra tarea, y los estudiantes alteraron sus hábitos, conductas y métodos de trabajo. Como así también el de sus familias, y los propios docentes.
Si trabajamos de modo diferente, también debemos evaluar de otra manera. Debemos evaluar para diagnosticar, monitorear, acompañar y tomar decisiones.

La evaluación continua nos permitirá mirar los procesos, acordar criterios de evaluación; y diseñar rúbricas para seguimiento e información de los estudiantes.

Debimos adecuar diversos aspectos de nuestras planificaciones anuales y de unidad. Se solicitó que estableciéramos continuidad pedagógica con el año académico 2020, por lo que la evaluación debió ser diferente y más integral.

Hubo dificultades al tratar de vincular los aprendizajes y contenidos con las actividades, en el marco de la virtualidad / presencialidad. Con diversas estrategias tratamos de colaborar para resolver esta situación.

Las reuniones periódicas y el trabajo continuo en grupos pequeños de pares de docentes ayuda a lograr acuerdos, e implementar acciones de seguimiento y control de lo realizado.

Empezamos el año con muchas expectativas, iniciativas, y ganas de recuperar todo lo que sentimos que perdimos el año anterior. No obstante, comenzaron las restricciones intermitentes. Las clases presenciales con pausas. Tenemos la ventaja que nos dejó la experiencia del año anterior; pero, seguimos con la sensación de un trabajo improvisado. Como que de modo permanente debemos re direccionar y corregir el rumbo.

Las cuarentenas intermitentes, nos hacen rememorar los desafíos que nos presentó el inicio de la pandemia. Y sentimos que las asimetrías volvían a presentarse. Las malas condiciones socioeconómicas cada vez se hicieron más marcadas. La pandemia deja huellas no sólo en la salud física, sino en las posibilidades de acceso a recursos de las familias. Gran impacto en lo económico por las pérdidas de puestos de trabajo, lo que también influyó en el estado anímico de nuestros/as estudiantes y sus familias.

Tenemos la esperanza que la presencialidad tenga mayor continuidad, porque en el aula se borran, o pretenden borrase, las asimetrías.

El cara a cara nos sirve para conocernos y reconocernos; y, en la medida de lo posible, acompañarlos para mejorar o cambiar su realidad.

Si bien la escuela no lo puede todo, considero que ayuda a nivelar y potenciar capacidades. 

Aún estamos en busca de definiciones, pero pondremos nuestro esfuerzo para que seamos resilientes ante tantos factores negativos. 

Nos re encontramos con estudiantes que reflejan pérdidas y duelos en sus miradas. El desafío continúa, pero no sólo para llegar de modo significativo a nuestros destinatarios, sino que creo que estamos ante una demanda no planteada antes. Que los estudiantes puedan creer en sí mismos y creer que pueden rescatar aprendizajes o aspectos positivos de algo tan abrumador como ha sido esta pandemia.

Que nuestros estudiantes se re vinculen con la alegría y sus ganas de vivir.

Biól. Marcela Quinteros.-

Consulta:

  • Educ.ar S.E. Escenarios combinados para enseñar y aprender: escuelas, hogares y pantallas / Educ.ar S.E.; dirigido por Laura Marés - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Educ.ar S.E., 2021. Libro digital, PDF. Disponible en: https://recursos.juanamanso.edu.ar/publicaciones