30 de noviembre de 2019

Mónica Gerena, Villa Carlos Paz, Argentina.
Las aulas no pueden quedar afuera de los grandes debates sobre el futuro de nuestro planeta. Como docentes tenemos la responsabilidad de acercar a los estudiantes a la agenda que orienta la toma de decisiones a nivel mundial y marca el rumbo de las acciones globales y locales.

El 25 de septiembre de 2015 la Asamblea General de las Naciones aprobó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en la que se establecen 17 Objetivos mundiales junto a 169 metas. La Agenda tiene como base los 8 Objetivos del Desarrollo del Milenio que fueron elegidos para el período 2000- 2015, cuando se iniciaba el presente siglo.

Los 17 objetivos intentan reflejar la complejidad de los problemas del mundo actual y ofrecer enfoques posibles para enfrentarlos e intentar soluciones posibles y efectivas. La meta fundamental que guía estos objetivos es lograr el desarrollo sostenible, considerando de manera integrada y equilibrada sus tres componentes: económico, social y ambiental.

La construcción de estos diecisiete objetivos constituyó un proceso de participación inédita, ya que existieron novedosas formas de consulta en los diferentes países y la posibilidad de acercar opiniones y documentos, numerosas voces e intenciones fueron tenidas en cuenta para llegar a la declaración final. La campaña Mundial “Mi mundo” (http://vote.myworld2015.org/es/) y el sitio Web “El Mundo que queremos” (https://www.worldwewant2015.org/es) fueron instrumentos de consulta que permitieron la participación de miles de personas a través de las nuevas tecnologías.

Al leer y reflexionar sobre estos objetivos seguramente no podremos desconocer su relevancia e importancia para el mundo actual, ya que consideran, entre otras cuestiones, la erradicación de la pobreza, la urgencia de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, la necesidad de lograr ciudades inclusivas, resilientes, sostenibles y seguras, la adopción de medidas contra el cambio climático y el impostergable pedido por sociedades pacíficas y por el mejor acceso a la justicia. Sin embargo, y ante los conflictos sociales que se multiplican, la emergencia planetaria que nos acecha, las imágenes del hambre y la desolación en muchas comunidades abandonados a su suerte, no podemos dejar de pensar en que estas premisas quedan en meros enunciados que no llegan a acciones concretas y sólo sirven para justificar los enormes edificios burocráticos y llenar de contenido los discursos de los líderes mundiales.

En este punto pienso que es necesario, sin dejar de lado el análisis crítico, pensar desde enfoques más positivos y constructivos, al fin y al cabo es el único mundo que tenemos. Desde esta perspectiva y volviendo la mirada hacia los Objetivos del Desarrollo del Milenio, no podemos dejar de reconocer que instalaron temas de debate en las agenda política mundial y de numerosos países y obligaron a muchos dirigentes políticos a dejar de hacerse los distraídos y asumir los problemas de sus regiones. Pusieron, además, en marcha programas sanitarios, educativos y nutricionales, en muchas regiones del mundo para dar atención a poblaciones que estaban abandonadas y olvidadas. Por esto creo, como docente, que vale la pena hacerse eco en nuestras aulas de la premisa que propone la ONU para los Objetivos del Desarrollo Sostenible: 2015, es hora de la acción mundial por las personas y el planeta.

Los Objetivos del Desarrollo Sostenible: ¡al aula!

Mientas consultaba y me adentraba con creciente interés en la información sobre la Agenda Post -15, (documento que inició la discusión sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible) no pude dejar de preguntarme, como docente, porque no puede acceder a esta oportunidad que brindó la ONU de ser parte en un proceso de construcción colectiva para lograr nuestras sociedades sean más justas, inclusivas y equitativas y se desarrollen de manera sostenible en sus ambientes. ¿Cómo pude pasar por el alto un acontecimiento tan trascendente para participar y enseñar a participar en la toma de decisiones?

A pesar de mi reproche personal, creo que lo más importante está por venir…la hora de la acción. La tarea es impostergable, llevar los ODS al aula es una obligación de todos los que enseñamos. En cada lugar del mundo, la educación tiene un compromiso necesario para que la acción mundial se concrete. Cada aula debe ser un espacio donde se hagan visibles y se promueva el interés por los ODS, por debatir sus alcances y sus posibilidades, por evaluar su estado en los contextos regionales y locales, por encontrar las interrelaciones entre ellos y asumir la importancia de su abordaje conjunto y por pensar, planificar y ejecutar acciones que los promuevan en las comunidades de pertenencia.