27 de junio de 2020

Paola A. Dellepiane Comunidad de Educadores de la Red Iberoamericana de Docentes.

En el artículo Un Modelo Holístico de Competencia Docente para el Mundo Digital se abordan seis dimensiones para analizar desde una perspectiva holística y sistémica, Este modelo, describe a un docente generador de prácticas y contenidos pedagógicos digitales, práctico-reflexivo, sensible al uso de las TIC y entornos de aprendizaje enriquecidos desde el compromiso social para expandir su relación con el entorno. 

En este artículo voy a detenerme en la dimensión “Experto en entornos enriquecidos de aprendizaje personal y organizativos”. Nuevos modos de aprender, implican nuevos modos de enseñar, por ello, la gestión y el desarrollo del Entorno Personal de Aprendizaje (PLE) puede ser respuesta al reto de los nuevos aprendizajes pos COVID-19.

Sabemos que un docente tiene que tener conocimiento sobre su área disciplinar específica, sobre los modos de transmitir, es decir, debe saber qué enseñar pero también cómo enseñar. 

Además, un docente en el siglo actual, debe ser también "digitalmente competente". Pero ¿qué significado adquiere en el contexto particular que nos toca transitar ser “digitalmente competente”?

Mucho se ha escrito sobre la competencia digital del profesorado, pero en este artículo me interesaría centrarme en la idea que la “digitalización del docente” no pasa únicamente por adaptarse al software educativo, sino que implica generar una identidad digital en una cultura global y digital, que consiste en una transformación en habilidades personales, con profundos cambios en la gestión profesional pero también en las funciones en el aula. 

"Se entiende la competencia digital como aquella que implica el uso creativo, crítico y seguro de las TIC para aprender, trabajar, utilizar el tiempo libre y participar como ciudadanos" (Rexach, 2019).

En esta línea, Esteve, Castañeda y Adell (2018) no proponen un modelo de competencia docente para el mundo digital, un modelo holístico que toma como aspectos claves para su construcción: “la naturaleza de la competencia, de la tecnología y de la acción docente”.

“…una competencia holística, situada, orientada hacia roles de desempeño, función y relación, sistémica, entrenable y constante desarrollo” (Castañeda et al, 2018).

Así, la invitación es a pensar un modelo de competencia docente para el mundo digital que pretende superar algunas de las limitaciones de otros modelos, con una visión de la acción docente ampliada, más allá de una perspectiva instrumentalista y reducida al aula.

Este modelo, describe a un docente generador de prácticas y contenidos pedagógicos digitales, práctico-reflexivo, sensible al uso de las TIC y entornos de aprendizaje enriquecidos desde el compromiso social para expandir su relación con el entorno. 

Este modelo diseñado por Jordi Adell, Linda Castañeda y Francesc Esteve está definido por seis dimensiones que se deben analizar desde una perspectiva holística y sistémica, y que se presentan en el siguiente esquema: 

Figura: Modelo de Competencia Docente Holística para el mundo digital (Esteve, Castañeda, Adell, 2018)

En el artículo “Un Modelo Holístico de Competencia Docente para el Mundo Digital” se aborda cada una de las 6 dimensiones pero en este artículo voy a detenerme en la dimensión “Experto en entornos enriquecidos de aprendizaje personal y organizativos”

Antes del COVID-19, ya mucho se leía acerca que el aprendizaje sucede más allá de los espacios formales y escolares: aprender en la Red resulta una actividad tan relevante como aprender en otros contextos y, por tanto, también es posible establecer conexiones para conversar, intercambiar información y construir conocimiento. Para la tarea del docente la Red resulta también una gran fuente de desarrollo profesional: reside en la capacidad de aprender, tanto de fuentes científicas como de la interacción con otros colegas que no necesariamente residen en la misma institución escolar. Nuevos modos de aprender, implican nuevos modos de enseñar, por ello, la gestión y el desarrollo del Entorno Personal de Aprendizaje (PLE) puede ser respuesta al reto de los nuevos aprendizajes.

En 2012 tomé mi primer contacto con el concepto de PLE, a través de Linda Castañeda y Jordi Adell. Luego, en el 2014 hice un curso MOOC ofrecido por el INTEF (España) sobre PLE con la autoría de David Alvarez. Y allí tuve mi experiencia concreta, desde el hacer. Porque el PLE se tiene que experimentar y, en estos tiempos de docencia de emergencia” mediada por tecnología tomó mayor relevancia ¿Cómo podemos definir el concepto de PLE? 

 Aquí traigo una definición de David Alvarez:

“Un PLE es la combinación híbrida de dispositivos, aplicaciones, servicios y redes personales que empleamos para adquirir de forma autónoma nuevas competencias para la resolución de problemas”.

Otra definición de Castañeda y Adell: 

“Un PLE es el conjunto de herramientas, servicios y conexiones que empleamos para alcanzar diversas metas vinculadas a la adquisición de forma autónoma de nuevas competencias”.

Podemos decir que todos siempre tuvimos un PLE, en nuestra familia, en la escuela, alguna academia para aprender idioma, deporte,....), sin embargo,  el concepto de PLE toma fuerza hace algo más de 10 años con la “explosión” de la web 2.0 y los servicios de redes sociales para: buscar y organizar información, generar nuevo contenido, pedir ayuda, participar de grupos y redes de conocimiento. 

Los PLE utilizan los medios sociales y la tecnología para conectar, comunicar, colaborar y crear con otros profesionales en cualquier lugar y en cualquier momento, pero lo más importante son las personas. Sin dudas estar en redes sociales exige un aprendizaje continuo y una mentalidad abierta al cambio, nuevos códigos en las comunicaciones y una actualización en la cultura y alfabetización digital, que en estos 3 meses pudo percibirse en escala ascendente.

Pero el punto clave del concepto de PLE es la idea de entorno, contexto, lugar, que nos facilita y permite aprender con otros. Hoy, este entorno o lugar es 100% digital.

¿Cómo potenciarlo? Hoy más que nunca tenemos que ser muy creativos pero sobre aprovechar para aprehender (con H) a gestionar la información y desarrollar la comunicación digital, para pensar en un aprendizaje continuo. 

Del resultado de investigaciones actuales, el concepto de PLE está en la base de los enfoques pedagógicos “emergentes”. Así, en el artículo Impacto del concepto PLE en la literatura sobre educación: la última década, en la revista RIED (2019), Castañeda y otros presentan 3 enfoques temáticos de PLE:

  • Prácticas pedagógicas.
  • Aprendizaje autorregulado.
  • Desarrollo profesional docente. 

De los 3 enfoques, y en relación con el modelo holístico para la competencia digital, me gustaría centrarme en el PLE como “Desarrollo profesional docente”.

Rescato el concepto de PLE como nuevo paradigma de ORGANIZACIÓN del aprendizaje, una organización que hace un uso intencional de los procesos de aprendizaje a nivel individual, grupal y del sistema. Quedó en claro que tenemos que declararnos “aprendizajes permanentes”. Si había alguna duda sobre esto, la situación nos lo demostró. Todos estamos aprendiendo de manera “expres” enseñar en un contexto de virtualidad completa.

En un momento tan especial como este, en el que las tecnologías han tomado un lugar relevante y necesario para crear, gestionar, enriquecer, ampliar y adaptar nuestro entorno de aprendizaje, comparto 10 ideas a modo de síntesis:

  • Es momento de “romper” estructuras tradicionales y necesitamos ubicar al estudiante en el centro del aprendizaje. Para ello, es importante “tomar” las redes y entornos digitales donde ellos están según los niveles educativos) y resignificarlos. 
  • Aprovechar las posibilidades de los PLE para borrar los límites entre el aprendizaje formal e informal.
  • PLE como realidad mixta entre lo tecnológico y lo pedagógico (poder internalizar el concepto como una hibridación). 
  • Aprender y enseñar hoy: la red y se amplifica/ modifica nuestro PLE.
  • Personalizado no es lo mismo que Individualizado. El potencial es aprender en comunidad.
  • Un nicho para seguir desarrollando el potencial analítico del PLE que busquen entender la realidad que da cabida a los PLE desde propuestas metodológicas ambiciosas.
  • Pensar en red tiene que ver con la posibilidad de pensar los medios que utilizamos, las herramientas que proponemos y hacerlo con un espíritu crítico.
  • El potencial del PLE para desarrollar con perspectivas más holísticas (andamiaje profundo).
  • El PLE, ¿lo utilizamos para aprender o para trabajar?
  • La parte más importante de un PLE son las personas con las que interactuamos y nos comunicamos habitualmente y, por tanto, las herramientas que nos facilitan buscar, encontrar y “conectar” con dichas personas.

Referencia:

Esteve, F., Castañeda, L., Adell, J. (2018). Un Modelo Holístico de Competencia Docente para el Mundo Digital. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6441415

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Paola A. Dellepiane

Profesora en Matemática y Licenciada en Tecnología educativa. Especialista en TIC aplicadas a la educación y formación docente.