29 de abril de 2019

Pedro Antonio Ruiz Martinez. Cancún, México
La persona que no emplea la comunicación asertiva hace sentir a los demás culpables o superiores: depende de cómo sea el otro, tendrá la constante sensación de estar en deuda con la persona no asertiva o se sentirá superior a ella y con capacidad de "aprovecharse" de ella. Presentan a veces problemas somáticos; otras veces, estas personas tienen repentinos estallidos desmesurados de agresividad, incontrolado. Fruto de una acumulación de tensiones y hostilidad y no son manifestados con habilidad social.

De cuántas maneras hemos entablado una conversación con cualquier persona en cualquier lugar y ha surgido, sin más, el tema del acoso escolar, porque cada uno de nosotros tendrá una historia que explicar. Cada una de estas historias es única y nos refleja mucho sobre el acoso escolar y el inmenso dolor que provoca.

 El mensaje está muy claro: los centros educativos deben permanecer completamente inmersos en el desarrollo de un entorno seguro. Lo que hacen las escuelas es mucho más importante que lo que dicen, ya que el acoso escolar ha ocasionado un interés cada vez mayor entre los psicólogos y los educadores, y cada año se aplica a todo este cuerpo de trabajo nuevas e innovadores perspectivas de este complejo comportamiento. Partiendo entonces de este conocimiento colectivo, y empleando nuestra propia experiencia y observaciones, se originan algunos principios básicos sobre el acoso escolar: se considera un comportamiento impredecible que surge sin seguir ningún patrón y se convierte en conflicto para, aproximadamente, uno de cada seis estudiantes; ocurre en todo tipo de escuelas; no presenta restricciones por factores de raza, género, clase, cultura y demás diferenciaciones naturales; se ha comprobado que su impacto deja consecuencias debilitadoras para toda la vida.

De esta manera, podemos percibir una posible inconsistencia en el proceso de comunicación dentro del desarrollo escolar; en las relaciones alumnos–alumnos, alumnos–docentes, alumnos–con iguales, alumnos–padres de familia, alumnos–autoridades escolares, docentes–docentes. Entonces, podemos subrayar que la comunicación representa un valor significativo respecto al aprendizaje de los estudiantes, sobre todo en la orientación personal. Una buena comunicación brinda por tanto un instrumento básico para: profundizar, matizar y mejorar la información sobre las causas y las posibles soluciones de los conflictos; establece una retroalimentación estilo (feedback) con el alumno para poder dar el apoyo necesario en el momento oportuno. Es decir, dentro del proceso educativo, la autonomía del alumnado en el estudio ha de ser progresiva. Se aprende a solucionar los conflictos haciéndolo. El docente es el que presta asesoría al alumnado a aprender a partir de sus conocimientos, prevé inconvenientes específicos y brinda estrategias de solución y apoyo a cada estudiante. Sin la retroalimentación generada mediante la comunicación, esta tarea no sería posible.

Con base en lo anterior, la vida en el aula acontece gracias a la comunicación. El periodo de clase es el espacio de encuentro interhumano por excelencia en los colegios. El proceso formativo depende en parte del tipo de comunicación que se establezca entre los distintos participantes, de este punto nace la reflexión sobre las relaciones personales, inherentes al acto educativo y que éstas sean totalmente necesarias. Las relaciones humanas permiten que la persona se desarrolle como tal. La asociación que se establece entre el docente y los educandos cuenta con gran trascendencia en toda reflexión educativa. Por ello, se ha incursionado en la implementación de la inteligencia afectiva en la escuela, la cual nace de la necesidad de atender íntegramente a la persona. La desatención durante un lapso prolongado de tiempo en relación con la vertiente emocional pone de manifiesto la visible deficiencia de la institución escolar y probablemente sea una de las causas que en la actualidad nos obligan a asistir al espectáculo del acoso escolar en sus diversas modalidades.

Los resultados obtenidos tras la aplicación de ciertos programas enfocados a desarrollar el aprendizaje social y emocional en algunos colegios revelan que los educandos participantes son más responsables, asertivos, colaboradores, comprensivos, eficaces, pacíficos, respetuosos, sensibles y prosociales que aquellos alumnos que no han participado en ningún programa estratégico especial. Sin embargo, de todas estas actitudes mencionadas me llama la atención el concepto de asertividad, ¿qué es? ¿en qué consiste? ¿cómo la practico? Para dar respuesta a estas interrogantes, iniciemos definiendo el concepto, definiéndose éste como la habilidad social gracias a la cual un individuo es capaz de expresar: “Yo soy así”, “eso es lo que yo pienso, creo, opino”, “éstos son mis sentimientos sobre este tema” ... Y expresa todo esto respetando a los demás y respetándose a sí mismo. La conducta asertiva comprende lo que se dice y cómo se dice, es decir, emplea la prudencia para distinguir las formas verbales como las no verbales: mirada, gestos, tono de voz, actitudes, etc. Por consiguiente, la conducta asertiva compromete siempre el respeto a la integridad del individuo y el respeto a la integridad del otro, y en este sentido es una habilidad social también vinculada con la comunicación.

La conducta asertiva no es la llave mágica con la que podemos lograr siempre lo que uno quiere, pero poder actuar de modo asertivo permite que el individuo esté bien consigo mismo y con los demás. Es decir, existe un nivel de satisfacción personal porque el individuo logra manifestar lo que quería sin contradecirse ni humillarse, y al mismo tiempo ha sido respetuosa con el otro. La conducta asertiva responsabiliza al individuo al asumir el compromiso de lo que dice y hace, y por tanto asume las consecuencias, positivas y negativas, de sus actos.

En este sentido, la asertividad por sí misma no resuelve los conflictos o dificultades, sin embargo, plantea la argumentación de una forma más satisfactoria para las partes implicadas. La conducta asertiva favorece al individuo que la práctica y a su vez a sus interlocutores. Con frecuencia se dice que con el empleo de la conducta asertiva cada uno logra conseguir lo que considere mejor para él y, al mismo tiempo, lo que considera más justo, ya que siempre valora los derechos de los demás.

Al entender la asertividad como una conducta, se comprende que puede ser aprendida a partir de un entrenamiento. La asertividad no es un rasgo de carácter o de personalidad, no tiene ninguna relación con la herencia ni es genética. Simplemente es una conducta aprendida a partir de los diferentes elementos socializadores presentes desde el nacimiento hasta la edad adulta y también en esta edad es una conducta que puede ser aprendida. Por ejemplo, en cualquier situación que se te presente eres tu quien elige ser asertivo, agresivo o por el contrario condescendiente. Tu elección depende de una diversidad de factores, pero casi siempre es mejor optar por un comportamiento que demuestre seguridad y firmeza. Cuando tomas una decisión, tienes tres opciones al menos si consideras los tres factores mencionados con anterioridad.

  • Si tomas tu decisión basada ésta en la información de que dispones y en tus propias necesidades, entonces estás actuando asertivamente.
  • Si tomas tu decisión basada en tu potencial para influir sobre los demás o sin tener en cuenta tu posible impacto sobre los mismos, estás actuando de forma agresiva.
  • Si permites que las decisiones las realicen los demás o tomas decisiones para evitarte posibles conflictos, entonces estás actuando de forma condescendiente o pasiva.

Por lo anterior, podemos concluir, que la comunicación asertiva nos permite expresar nuestras necesidades, pensamientos y sentimientos con sinceridad y sin rodeos o ambigüedades, respetando, valorando y sin violar los derechos de los demás; asimismo, nos permite: mejorar nuestra autoestima expresándonos de manera honesta y directa; obtener confianza experimentando el éxito generado por ser firme; defender nuestros derechos cuando sea necesario; negociar provechosamente con los demás; fomentar nuestro crecimiento y realización personal; adoptar un estilo de vida en el que podamos proceder ante nuestros deseos y necesidades sin conflictos; responsabilizarnos de la calidad de las relaciones existentes con los demás en cualquier contexto de convivencia en el que interactuemos.

Cuando se aprende a actuar con asertividad se puede proceder ante los propios deseos y necesidades. Puede que no consiga siempre lo que desee, pero tener el valor, seguridad y firmeza para exigirlo te hará sentirte mucho mejor. Durante el proceso, te convertirás en una persona más plena y más feliz.

 

Para saber más

Güel Barceló, Manuel.(2006) ¿Por qué he dicho blanco si quería decir negro? Técnicas asertivas para el profesorado y formadores. Desarrollo personal del profesorado. Barcelona. Editorial GRAÓ, de IRIF, S.L.

Shelton, Nelda y Burton Sharon. (2004) Haga oír su voz sin gritar: Asertividad. España. Editorial Fundación Confemetal.

Martínez-Otero, Valentín (2007) La buena educación: reflexiones y propuestas de psicopedagogía humanista. Libros de la Revista Anthropos. Barcelona, España. Editorial Anthropos.

Casamayor, Gregorio; Antúnez, Serafín; Armejach, Rita; et al. (2007) Cómo dar respuesta a los conflictos. La disciplina en la enseñanza secundaria. Barcelona, España. Editorial GRAÓ, de serveis Pedagògics C/ Francesc Tàrrega.

Sullivan, Keith; Cleary, Mark y Sullivan, Ginny. (2005) Bullying en la enseñanza secundaria. El acoso escolar: cómo se presenta y cómo afrontarlo. Barcelona, España. Ediciones Ceac

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