26 de junio de 2020

Shutterstock / MOUii

Carmela Calés Bourdet, Universidad Autónoma de Madrid

El mes de junio nos trajo al profesor Eric Mazur a la Universidad Autónoma de Madrid. En realidad, nos lo acercó virtualmente, porque este catedrático de Física en la Universidad de Harvard compartió sus ideas y experiencias como experimentador en metodologías docentes innovadoras a través de una plataforma online.

Se considera a Mazur como un experto en innovación de la educación superior. Sin embargo, esta no es la materia en la que se formó, ni en la que se especializó, ni la que enseña en Harvard, ni en la que sigue investigando con su grupo sobre superconductores y láseres.

Un referente mundial en innovación

Quizás porque es un gran científico, ha conseguido ser un referente mundial en innovación docente… ¡experimentando! Puso en práctica (hace ya varios decenios) métodos tan rompedores en la universidad como el “aula invertida” (Flipped Classroom).

El método fue una manera de que los alumnos “asistieran” a clase en casa (con lecciones grabadas por el propio Mazur o mediante vídeos o cursos de otros) e hicieran los deberes en el aula, con el profesor. La lógica subyacente: en el aula tradicional, el docente transmite el conocimiento en clase, y luego el estudiante, solo, aborda la parte más difícil, la de asimilar conceptos y ponerlos en práctica.

¿Acaso no tiene sentido que el alumno pueda “asistir” a clase cuantas veces necesite para insistir, volver sobre aquellos puntos más complejos de entender, o bien saltar, omitir las explicaciones de la materia que ya domina? ¿Y disponer del apoyo directo e inmediato del profesor para realizar tareas diseñadas específicamente para aplicar, analizar o desarrollar la información adquirida anteriormente?

El profesor Eric Mazur. Consalud.es

Consiguió más implicación del alumnado

Mazur no solamente lo implementó en su docencia de Física, sino que hizo evolucionar la parte presencial, en el aula, la de mayor implicación directa del alumnado, haciendo preguntas o planteando problemas y fomentando que los estudiantes explicaran los unos a los otros respuestas discordantes o resoluciones divergentes de los problemas.

Nacía así el aprendizaje por pares (Peer Instruction), método que algunos hemos probado en nuestra docencia y que tiene como resultado una mayor interacción de los estudiantes entre sí y con el profesor y un refuerzo más contundente de los conceptos.

Hemos hecho unas observaciones realmente interesantes al respecto: si tras el tiempo de explicación entre pares se vuelve a formular la pregunta en la que había división de opiniones, la amplia mayoría de las veces los que tienen la respuesta correcta “ganan”, esto es, aumenta el número de respuestas correctas.

Probablemente, las personas que saben con certeza la respuesta correcta tienen argumentos más sólidos que los que no la habían acertado. Este modo de plantear la docencia también es de gran utilidad para el propio profesor, que puede evaluar en tiempo real los conocimientos parcialmente adquiridos, mal entendidos o, por el contrario, aquellos sobre los que no merece la pena incidir porque los estudiantes los han incorporado de manera satisfactoria.

La combinación de varios métodos

El “aula invertida”, combinada con aprendizaje por pares u otras modalidades de actividades interactivas y de aplicación de conceptos en el aula, es uno de los modos de aprendizaje mixto, híbrido o dual (Blended learning).

¿Qué pudo llevar a un gran investigador en Harvard, asignado a clases que nadie quería dar en su departamento (Física para estudiantes de preparatorio de Medicina) a introducir cambios tan innovadores en sus clases? Él lo cuenta con mucho humor: no porque no gustaran sus clases magistrales –con resultados tan excelentes en encuestas y tan demandadas que llegó a pensar que era el mejor profesor de Física del mundo– sino porque, enfrentados a preguntas sencillas que requerían integrar la información recibida e ir más allá del mero concepto, sus estudiantes y los de sus colegas eran incapaces de contestarlas.

Mazur considera que de los dos componentes fundamentales del proceso, por un lado la transferencia de la información y, por otro, su interpretación, aplicación e integración, es este segundo el más difícil de enseñar, y también de adquirir.

La información es fundamental, pero con buenas fuentes (vídeos, textos, tutoriales, clases grabadas, etc.) el estudiante es capaz de adquirirla efectivamente y, lo que es muy importante para la gente joven, cuando y como quiera.

Los docentes siguen siendo imprescindibles

Sin embargo, el profesor es esencial para asistir en la segunda tarea a su alumnado: preguntar, dejar pensar, intercambiar información con otros, reformular y, finalmente, explicar para asegurar que el proceso termina donde empezó: reforzando, dando sentido a la información. Los beneficios en el aprendizaje son claramente mayores, con una mejora sustancial en la retención e integración de los conceptos.

El profesor Mazur ha incorporado recientemente herramientas de aprendizaje social (Social Learning), plataformas como Perusall (gratuita), que permite disponer de textos para estudiar (con mayor poder de aprendizaje que los videos), y que incluyen tareas programadas y evaluables tales como resolución de pequeños problemas o cuestionarios sencillos.

La plataforma permite también relacionarse, en directo, como en una red social, con el resto de compañeros, intercambiando dudas, explicaciones, discusiones y maneras de abordar los diferentes cometidos.

La aceptación y participación del estudiantado son extraordinarias: 70 % de los estudiantes no se saltan ningún capítulo, el 20 % se salta uno, el 10 % dos. Y con unos 75 estudiantes en el curso, se producen más de 20 000 entradas, dudas y explicaciones, preguntas y respuestas ¡entre estudiantes! En el aula, Mazur incide en desarrollar algunos de los conceptos, aplicarlos y volver a explicar aspectos que no han quedado claros.

Ideas sencillas, pero impactantes

Mazur es un excelente comunicador y transmite ideas sencillas, pero impactantes. Muestra caminos docentes fáciles de caminar, de disfrutar. Su credo: nuestro cerebro ha evolucionado para preguntarnos acerca del mundo que nos rodea, no aceptamos el principio de autoridad.

A lo largo de los muchos años de educación, esta curiosidad innata se va perdiendo (¿quizás matando?). Como docentes, tenemos que pensar cómo hacer para ayudar a nuestros estudiantes a resucitarla. A lo mejor, entretanto, también rejuvenecemos la nuestra.The Conversationhttp://theconversation.com/es/republishing-guidelines —>

Carmela Calés Bourdet, Profesora de Bioquímica y Biología Molecular. Vicerrectora de Internacionalización, Universidad Autónoma de Madrid

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.