12 de julio de 2018

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Ab. Antonio Xavier Vergara López, Ph.D. Ecuador
La presente nota trata sobre el desafío de la incorporación de las Tic para el fomento de la inclusión social. Los estudios en línea han permitido un acercamiento del derecho a la educación, aunque los estudiantes no están preparados para afrontar esta forma emergente de estudiar.

Online, virtual, en línea, son términos que de a poco se tomaron el léxico de los seres humanos. Y no solamente el posicionamiento se ha dado en el idioma; un sinnúmero de bienes y servicios se ofrecen con esta modalidad, desde comprar comida hasta presenciar un evento transmitido a tiempo real.

La educación no se quedó atrás: luego de ponderar los beneficios que brinda una conexión se comenzaron a ofrecer alternativas educacionales a la colectividad en las que cualquier persona, con tiempo, disponibilidad de un ordenador y especialmente ganas, podía cumplir con una de más ansiadas metas en estos tiempos: tener una titulación.

Desde una capacitación gratuita, un curso con emisión de certificados (sean pagos o no), un tutorial en Youtube, un repositorio lleno de documentos de libre descarga ya forman parte de nuestra realidad, una realidad en línea, una realidad virtual.

Para que una persona pueda educarse con esta modalidad –tal y como lo mencionamos ab initio- requiere de una conexión a internet, un ordenador (que tranquilamente los encuentra en cualquier locutorio de su localidad), tiempo y ganas. Aquí es donde se da la diferencia y hasta cierto punto el quiebre. Se necesita mucha disciplina para estudiar de esta forma, por el hecho que “nadie nos está viendo”. La persona estudia porque quiere.
Este último punto es precisamente el que hace que todo sea más sencillo, o más complicado. Si bien es cierto que la oportunidad está, de alguna manera, al alcance de todos, no es menos cierto que no todos están preparados para desempeñarse adecuadamente dentro de esta modalidad de estudios.

Ya se ofrecen títulos de grado, maestrías e incluso doctorados en línea, lo que facilita sobremanera que una persona de cualquier lugar, así sea una zona alejada, pueda llegar a tener una maestría muy específica. Pero, ¿hasta qué punto la colectividad está preparada para realizar estudios online?

La generación que nació “con un ordenador bajo el brazo” todavía no termina su bachillerato, y esas oportunidades de estudios virtuales que se ofrecen por toda la red se focalizan en captar personas “ya realizadas”, gente con familia, trabajo, ocupaciones varias y que por cualquier motivo no tuvo la oportunidad de culminar o empezar nuevos estudios. Estas personas fueron educadas de un modo “tradicional”, donde el docente estaba junto a ellos dándole hasta la más pequeña indicación de cómo ser y cómo hacer las actividades. Además, ellos instintivamente debían asistir a primera hora en la mañana, todos los días, por meses y años, por miedo a perder el año por faltas o ausencias.

Las actividades tenían que ser presentadas sí o sí un día específico y recibían las indicaciones precisas de cómo hacerlo y luego de entregarlo de en qué se habían equivocado. En resumen, dentro de este “paraíso Foucaultiano” crecieron las personas a las que apunta la educación virtual por estos tiempos.

Entonces, es más que obvia la respuesta a la siguiente pregunta: ¿por parte de este grupo de personas anteriormente descrito, se ve con seriedad un curso o titulación en línea? Probablemente no.

Se ha comprobado que muchos participantes de estos procesos ingresan con mucho entusiasmo, pero al percatarse del rigor académico que tienen estas carreras en línea se hacen para atrás, desmereciéndolas ya que no se asemejan a lo que vivieron. Muchos piensan que solamente basta con inscribirse, abrir la plataforma –y dejarla abierta- presentar una actividad copiada y pegada y listo. En pocas palabras, no se toma en serio.

No hay tiempo para buscar culpables, lo que se debe hacer es encontrar soluciones, hacer entender al colectivo que al tomar a la ligera esta modalidad de estudios se están perdiendo de una inmensa oportunidad.

I Congreso Iberoamericano de Docentes
Algeciras 6 al 8 de diciembre de 2018
Presencial y Virtual