25 de octubre de 2022

Ana Ma. Gurrola Togasi. Escuela Nacional Preparatoria-UNAM. Martha Elena Carrasco Fuentes. IIBO-UNAM. Sonia Georgina Olguín García. Ciudad de México
Comunidad de Educadores de la Red Iberoamericana de Docentes.

Las instituciones educativas tienen condiciones socioculturales y sanitarias muy diversas que condicionan significativamente el modelo educativo que pueden implementar para el regreso a clases. Se deben tomar en cuenta aspectos como el cuidado de la salud mental de la comunidad, infraestructura tecnológica, formación docente y metodologías de trabajo con el estudiantado, entre otras muchas cosas más. Es fundamental recopilar la experiencia ganada en la pandemia para incorporar lo aprendido a los modelos que se elijan.

El regreso a la presencialidad depende de múltiples factores como la situación sanitaria de la región, la disponibilidad de vacunas para la población, el número de estudiantes por grupo, la infraestructura tecnológica de los planteles educativos y de los hogares de la comunidad. De tal manera que el retorno a la presencialidad tiene múltiple significados, en los que la brecha tecnológica y el nivel socioeconómico tiene una gran importancia, desafortunadamente las oportunidades educativas no serán iguales para todos, aún en el mismo país.

Algunas instituciones educativas que cuentan con infraestructura tecnológica suficiente han dividido a los estudiantes entre los que asisten presencialmente a clases y aquellos que la siguen sincrónicamente desde sus hogares, otros han dejado en línea algunas asignaturas mientras que otras, principalmente las de corte teórico-práctico, se imparten de forma presencial para evitar la aglomeración de estudiantes dentro de la escuela.

La diversidad es tan amplia que incluso los estudiosos de la educación no se ponen de acuerdo en los términos y conceptos para nombrar y describir las actuales modalidades. Se habla de aprendizaje híbrido, mixto, semipresencial y apoyado por TIC, sin importar la nomenclatura que se aplique lo fundamental es contar con metodologías de trabajo con los estudiantes que los ponga en el centro del proceso, contar con materiales didácticos mediados por TIC que favorezca la reflexión y construcción colaborativo del conocimiento.

En el caso de mi institución se implementaron una serie de actividades de formación docente en TIC y metodologías de trabajo para hacer frente a la enseñanza en línea. Es importante mencionar que desde 2009 la UNAM imparte dicha formación, sin embargo, un buen número de docentes no mostraron ningún interés por participar, por lo que la situación de emergencia les representó un enorme reto, los y las docentes que de manera continua participan en estas acciones formativas tuvieron mucho menos problemas.

La pandemia ayudó a la creación de una inteligencia colectiva para la enseñanza a distancia, lo aprendido no debe perderse, sin importar si el regreso a clases sea de forma presencial o en alguna otra modalidad, los aprendizajes deben recopilarse, analizarse y aplicarse. Es inaceptable que el profesorado abandone las práctica durante la pandemia para regresar a una enseñanza oral, transmisiva y sin el apoyo de las TIC.

En mi caso he podido comprobar con mucho agrado que durante la pandemia mis estudiantes lograron desarrollar habilidades tecnológicas y de autogestión para el aprendizaje, me ha sido posible aplicar el modelo de aula invertida con buenos resultados. Si bien se sienten emocionados por el regreso presencial también expresan sus temores, la falta de costumbre por usar el transporte público, el cansancio que experimentan y los problemas de adaptación a la presencialidad. He detectado que se presentan con más frecuencia ataques de ansiedad, depresión y en general una fragilidad emocional que no existía en la pre pandemia. La atención de estos aspectos es fundamental en el modelo educativo que una institución implemente, el cuidado de la salud mental se debe establecer como un eje transversal que ataña a todas las asignaturas. Para logarlo, los y las docente necesitamos una formación para poder detectar los casos y la creación de programas de atención a estos problemas.

La elección de un modelos educativo para el regreso a clases requiere de reflexión, formación docente, infraestructura tecnológica, metodologías de trabajo con el estudiantado y apoyo a la salud mental de toda la comunidad, entre muchas otras cosas. En una década hemos enfrentado dos pandemias, el futuro es incierto, pero debemos aprender de la experiencia para evitar que futuros eventos nos tomen por sorpresa y sin ninguna preparación.