18 de marzo de 2019

Claritza Arlenet Peña Zerpa. Red Iberoamericana de Docentes
El deseo por el cacumen ajeno es una práctica existente en algunos ambientes de trabajo. En este artículo encontrará algunos ejemplos de películas cuyos personajes han sido objeto de esta ambición así como una posible tipología en función de su atractivo.

¡Oh Sócrates! No imagino un diálogo donde uno de los presentes solicitara tu cacumen. Te imagino atónito y con mil preguntas las cuales terminarían confrontando hasta llegar a desistir. 

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Ciertamente, la capacidad de pregunta ha cambiado. No se trata de preguntar por preguntar sino qué preguntar. Así que amigos (as) del cacumen ajeno es vital ocuparse de lo propio antes de zarpar a un océano de profundidades. Por más que usen la palabra como escudo para ocultar la superficialidad intelectual, la estulticia (ignorancia) y la estolidez (falta de razón y discurso) quedarán al descubierto.

Acercamiento al cine

No siempre se identifica la coexistencia de un joven y un sujeto más experimentado. En ocasiones puede ocurrir la “succión” de posibles cacúmenes entre pares generacionales. El cine nos ha mostrado algunos ejemplos. A continuación se mencionan:

  • Handia. Martin, reconoce a su hermano de Joaquín como la posibilidad de obtener beneficios de orden económico y social. Dinero, viajes y vestuarios le permiten presentarse en otras localidades como un joven pudiente.
    Joaquín, marca la diferencia como cacumen entre los chicos de su edad por su gigantismo también traducido en un gran corazón.
  • El diablo se viste de prada (2006). Andy, asistente de Miranda (reconocida autoridad en el mundo de la moda), encuentra en ese mundo altamente competitivo la opción de “asumir” la personalidad de su jefa como una forma equivocada de identificar el significado y sentido del cacumen. Esta especie de ceguera obedece a otros intereses personales.
  • 13 Going on 30 (El sueño de mi vida o Si tuviera 30). (2004) Lucy identifica a Jena como un cacumen en la revista donde trabaja. Se vale de mentiras para lograr su objetivo: un nuevo cargo. Ante esta situación, se pone a prueba el recurso de demostrar quién es más perspicaz. Esto supone la acción creativa e inmediata ante una situación de desventaja laboral.
  • El indomable Will Hunting. Will (1997). Concentra la atención de la comunidad académica por resolver problemas matemáticos y es objeto de una investigación. Su cacumen representa años de estudios y la dedicación de profesionales más experimentados.
  • Forrest Gump (1994). Del anonimato a la fama, en un santiamén Forrest es seguido por unos cuantos corredores sin saber por qué lo hacen. En ese momento es el cacumen más deseado. Su persistencia termina siendo lo adjudicado y la capacidad para relacionarse.

Cuadro N° 1. Atractivos Cacúmenes.


Cacúmenes

¿Por qué es atractivo?

Inteligencia

Destaca sobre cualquier posesión material. Representa la forma más común de deseo dentro de una organización (laboral, académica)

Habilidad para los negocios

Dada esta competencia usada de manera natural se convierte en la fuente del deseo de cualquier observador relacionado al mundo de las finanzas y la moda (por ejemplo).

Propuestas creativas para el ámbito laboral

Forma nada inusual de trabajo. Por ello, representa el blanco de algunas miradas.

Capacidad para generar dinero

Relacionado al mundo económico y a las posibilidades de bienestar material. Quizá es el cacumen más ambicionado y de escasa formación en escuelas y familias.

Habilidad para establecer relaciones sociales

Modo de vida basado en el reconocimiento de otros dentro de un espacio (universidad, empresa, colegio…). Su existencia determina nuevos escenarios para aprendizajes amorosos (amistad, creación de asociaciones…)

Nota. Elaborado por la autora.

¿Será posible aprehender cacúmenes ajenos?

Si bien admirar el cacumen ajeno forma parte de nuestro accionar en organizaciones, su posesión es el intento fallido de algún sujeto de negarse a sí mismo al afirmar a otro. Expresiones como: “él es el cerebro, debo poseerlo“ o “yo no sé tanto como aquel, así que déjame ver cómo lo hace” más que un acto de vampirismo (estudiado por antropólogos y sociólogos) destaca las carencias individuales y la imposibilidad de aprendizajes.

La “succión” de cacúmenes es solo un deseo. Difícilmente alguien puede lograr capturar la inteligencia de otro repitiendo sus acciones. Sin fórmulas ni recetas y menos aún de dones, competencias o habilidades sería simplemente un acto fallido de aprendizaje.

Cacúmenes florecen por doquier pero en ocasiones permanecen ocultos hasta que un ojo entrenado logra identificarlos. En la escuela esto sucede con frecuencia entre estudiantes, maestros y directivos. Está precisamente es quien mira honrar lo mirado. Esto marca la diferencia.

A modo de conclusión

Dame todo tu cacumen encierra una petición: ¡Ayúdame, por favor! Si esta solicitud se planteara como preguntas ¿no sería más fácil?, ¿acaso encontraríamos negaciones?, ¿sería posible ampliar otros escenarios para los aprendizajes? Recordemos pues la oportunidad de encontrar maestros en nuestro camino. 

Si me encontrara en el lugar de aquel quien no tiene un cacumen, solicitaría al otro una nueva oportunidad para mí con la siguiente frase: “Deseo y necesito aprender algo de usted, ¿podría ayudarme?” Desde esta posición seguramente encontraría la oportunidad de comprender cosas. Sencillamente se trata de una forma de acercarme a algo desconocido o no poseído con ojos de respeto.

Gracias a la pregunta es posible descubrir y ser testigos de nacimientos de ideas y acciones. ¡Cuánta falta, querido Sócrates, representa la ausencia de tu legado! Nos hemos cargado de tanta información e intoxicado (algunos hablan de infoxicación) al punto de pensar que a través de cápsulas, recetas o fórmulas inexistentes podemos superar a maestros.

Es posible llegar a ser maestros pero no a fuerza de facilismo y flojera intelectual. Hasta el momento no reconozco algún sujeto con este mérito. No siempre los lauros ajenos son productos de inmediateces. En consecuencia, pensemos antes de pronunciar las palabras: “Dame todo tu cacumen”. 

Referencias

Frankel, David. (2006). El diablo se viste de prada. Largometraje de ficción. Estados Unidos.
Garaño, Jon & Arregi, Aitor. (Directores). (2017). Handia. Largometraje de ficción. España.
Van Sant, Gus. (Director). (1997). El indomable Will Hunting. Will Largometraje de ficción. Estados Unidos.
Winick, Gary. (Director). (2004). 13 Going on 30. Largometraje de ficción. USA.
Zemeckis, Robert. (Director). (1994). Forrest Gump. Largometraje de ficción. Estados Unidos.

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